Qué es el NFC y para qué sirve en smartphones

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Trucos y funcionamiento del NFC

Al hablar de conectividad móvil, siempre suele quedar fuera de la conversación el NFC; un método inalámbrico que sobrepasa el uso del Bluetooth y la utilidad del Wi-fi, pero apenas recibe publicidad por parte de las compañías.

Muchos usuarios si quiera son conscientes de que lo emplean todos los días, y de que su dispositivo lo activa y desactiva constantemente sin solicitarlo. ¿Es realmente tan importante? La respuesta es afirmativa, y no solo para los usuarios.

Miles de empresas ya abogan por esta tecnología para hacer crecer sus negocios. Hoy en Llamaya hacemos un pequeño repaso al funcionamiento del NFC, y resumimos sus usos principales.

Trucos y funcionamiento del NFC

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¿Qué es el NFC?

Ideado a principios de siglo, y popularizado a partir del año 2004, el NFC, o Near Field Communication, es una tecnología de comunicación inalámbrica de alta frecuencia que permite a a un móvil intercambiar información con otro dispositivo que esté muy próximo.

A diferencia de otros métodos de conexión más populares, el NFC funciona en la banda de frecuencia de los 13.56 MHz, y tiene un rango de acción increíblemente corto; de entre 10 y 15 centímetros.

Es decir, que para que funcione correctamente, el móvil debe estar casi en contacto con otro teléfono o aparato con conectividad.

La tecnología, que deriva de las etiquetas RFID instaladas en sistemas de seguridad y control de acceso de los metros, es una plataforma abierta que siempre estuvo pensada en un origen para los teléfonos móviles.

 

¿Cómo funciona el NFC?

El NFC opera a través de un campo electromagnético de inducción, que sirve de matriz para que transiten los datos entre los dos dispositivos. Esto limita el poder de alcance, pero amplifica la velocidad de transferencia hasta los 424 Kbps.

Se trata de un emparejamiento casi instantáneo que no ha tardado en conquistar los sistemas de validación de las empresas, y algunos mecanismos de seguridad en zonas de alta afluencia de personas.

Ahora bien, no todo el NFC es igual. Existen dos tipos de esta tecnología NFC, en función del papel que cumple cada uno de los interlocutores del proceso.

  • NFC activo

Se produce cuando ambos dispositivos cuentan con fuentes de energía propias, y, por lo tanto, generan campos de electromagnéticos para intercambiar la información. Es habitual en los sistemas de identificación.

  • NFC pasivo

Aunque su objetivo es el mismo, este tipo de conectividad se produce cuando uno de los dos dispositivos no cuenta con fuente de energía propia. En este caso el que sí la posee debe crear el campo electromagnético, y mediante la modulación de la carga se procede al intercambio.

¿Cómo se activa el NFC?: Android y iOS

Aunque lleva presente en el sector más de una década, su implantación no ha sido homogénea. Algunas compañías, reticentes a ceder parte de la conectividad de sus productos, se negaron durante años a incluirla en los terminales.

En el caso de los aparatos de la manzana, todos los modelos a partir del iPhone 7 cuentan con la tecnología de forma nativa. El SO iOS 11 permitió ampliar el uso del NFC a otras apps no pertenecientes a la marca matriz.

En modelos previos, como el 6, el 6 plus o el 6s, solo se puede utilizar el NFC con Apple Pay, la propia aplicación de la compañía, que ya viene preinstalada en todos los terminales de la serie.

¿Y qué ocurre en Android? En estos terminales la tecnología cuenta con un apartado propio dentro del software, aunque su ruta varía en función de la capa de personalización y del grado de modificación que el fabricante aplique sobre el SO nativo.

Lo más habitual es que solo haya que localizar el símbolo del NFC (una N con con una serigrafía particular). En algunos casos muy concretos, es necesario buscar esta opción dentro de los Ajustes del sistema; Conexiones inalámbricas y redes > Más/Dispositivos conectados>NFC.

 

Utilidades y aplicaciones del NFC

Los estudios demostraban que la llegada de un sistema masivo basado en NFC tendría una gran aceptación entre los usuarios. En 2010 se llevó a cabo una prueba piloto de pagos en comercios en la ciudad de Sitges, y se comprobó que 1 de cada 6 compras se realizaron mediante este sistema.

Solo un año después el gigante del buscador presentaría Google Wallet, un sistema de pago móvil que permitía evitar el uso tanto de metálico como de tarjetas en las compras del día a día. El sistema, sin embargo, se limitó al territorio norteamericano.

Hubo que esperar hasta el 2012 para que sistemas como Visa o MasterCard dieran un paso al frente permitiendo la implantación de las tarjetas Contactless; tecnología basada también en NFC.

Casi una década después, los esfuerzos están depositados en unificar la arquitectura del propio Google Wallet con el de las Contactless, para desterrar para siempre el dominio de las tarjetas físicas de los bancos.

Por eso ahora es posible acercar nuestro teléfono móvil a un datáfono para pagar cualquier producto o servicio.

Las empresas, y especialmente las pymes, han detectado las ventajas de este sistema frente a los tradicionales. La aparición de Google Pay, Samsung Pay, Vodafone Wallet, Orange Cash, el Famoso Bizum, o incluso Masterpass, son buena muestra de ello.

En el futuro el NFC seguirá ampliando su red de servicios, y saltará de los sistemas de identificación del metro, a todo tipo de recintos con controles en sus accesos.

Además, se espera que también comience a predicarse su uso para el intercambio de datos, la sincronización y la automatización de acciones.

 

 

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